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Si Confucio viajara a Cataluña…

17 noviembre, 2010

Si por algún extraño azar Confucio abandonara el Imperio Celeste y su escuela de los Letrados, si aterrizara en la barcelonesa “plaça de Sant Jaume”, ¿qué le llamaría la atención de su sociedad y gobierno?, ¿qué vería al llegar al Parlament y tratar de influir en la casta de gobernantes con su sabiduría milenaria?

Se encontraría en lo más alto de la jerarquía al Hombre-Camaleón. Un “animal político” de raza capaz de aprender y desaprender el catalán a velocidad de vértigo. Descamisado cañí entre andaluces, “àdhuc” català de nivell-C cuando el paisaje se tiñe de “estelades”.  Buscaría en vano al hombre superior (por su virtud), topándose con uno de tantos “hombrecillos” vulgares. Un hombre para quien no existen “nombres correctos” de las cosas. Pues, tal como aprendió del maestro zen de la Moncloa, el lenguaje es indeterminado y maleable a voluntad. Un fervoroso seguidor del taoísmo, que subió a fuerza de no pesar nada, de no hacer ni decir nada. De mantenerse contemplativamente en equilibrio cual flamenco. Poco se extrañaría al constatar que acaba de premiar a los jóvenes “ni-ni”.

Inasequible al desaliento, Confucio escudriñaría los gobernantes en búsqueda de la excelencia en la virtud, del “Justo Medio”. Como se lee en sus Analectas, “el hombre superior es universal y no se limita, el hombre vulgar se limita y no es universal” (II, XIV). Ante su decepción, y como llegado también de tiempos brumosos, se le aparecería el maestro del Separatismo. La relación entre Puigcercós y el Separatismo -le contarían- fue un amor a primera vista. Y así se separó pronto de un tal Carod, relegándolo pronto al cuarto de los trastos viejos. Ahora dice querer separarse también de sus antiguos socios, como es lógico. Confucio, para quien el Estado es como una gran familia, imploraría al Cielo que este hombre no aplicara su Separatismo al ámbito familiar, por el bien de sus hijos. Puestos a optar entre filosofías, más suculenta le parecería su Metafísica de la Butifarra y el Pamtomata.

Poco después conocería el Partido de la Sandía. Ya saben, rojo por dentro, verde por fuera. Su dirigente, subido en una eco-bicicleta, había decidido ralentizar todos los transportes de la ciudad, reutilizaba el agua de la ducha y tenía su vivienda sembrada de contenedores de diversos colores. ¿Acaso tendría mayor sensibilidad para la belleza cromática? Este señor entendía que el “Mandato del Cielo” advenía bajo forma del Progreso (¿no sería esto una doctrina caduca del s.XIX?) y de las “solucions d’esquerres”. Pero, pensaría Confucio, ¿es buena automáticamente una solución sólo por ser de izquierdas? ¿No eran de izquierdas también las soluciones del Partido Nacionalsocialista de Hitler, las de Lenin y Stalin, de Castro, Pol Pot y Mao Zedong?

¿Tiene Cataluña -pensaría- los gobernantes que se merece su pueblo?

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From → Política

2 comentarios
  1. natxoms permalink

    Pues sí que tenemos los gobernante que los catalanes merecemos. Al fin y al cabo, nuestros conciudadanos los votan.

    Buen blog, Enrique. Te añado a mi feed rss!

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